El frio del “no ha pasado nada”.



Generalmente el consejo de los grandes sabios es, ha sido y será que los grandes y pequeños problemas debemos dejarlos pasar siempre y cuando no tengan estragos en el futuro, está muy claro que estas personas no han perdido a un ser querido. 

Es imposible ignorar el tremendo vacío que deja esa despedida, es una sensación tan escalofriante, en común que en la noche de la perdida todo se torna doloroso, todos te miran y son capaces de sentir el dolor que tu cara refleja, te acompañan demostrando que su dolor es similar al tuyo y profesan que las cosas van a estar bien, en ese momento todo se torna de una manera “normal”, las cosas terribles comienzan al siguiente despertar, es el comienzo de la parte más difícil.

El día inicia de una manera tan perturbadora, el verdadero significado de vació se hace presente en todos y cada uno de los momentos que respiras, ya que aparentemente no ha pasado nada, el mundo gira como todos los días, el sol se levanta deslumbrante, el reloj avanza imparable, las aves emprenden vuelo, las nubes se forman y dan vida a miles de formas, sin embargo las cosas en tu interior no pintan nada bueno, el vació abrumador que ahí precede es tan escalofriante y umbrío que yo lo llamo desesperación, pero no termina ahí, para donde sea que tu mirada se levante tus ojos perciben siluetas pasando, tus oídos detectan sonidos ligeros pero que hacen eco en tu cabeza, es como si una presencia estuviese detrás de ti todo el día, el insomnio se hace presente evita que descanses por varios días.

La desesperación aumenta cuando en tu camino se cruzan personas que estuvieron contigo la noche del descenso, es curioso piensas, porque sus ojos no presentan síntomas de dolor, sus conversaciones son tan comunes que generan un sentimiento de incertidumbre gigantesco en tu interior, cinismo, es acaso que no sufren una perdida tan grande, como es posible que siga su camino tan tranquilamente mientras tu alma se desgarra e intenta gritarle al mundo el porqué de su maldita indiferencia hacia esa despedida, pero es inútil, solo recibirás un palmada en la espalda acompañada de frases que ven en la televisión, en ese momento tienes la sensación de que no existe persona en el mundo que logre comprenderte y esperas paciente el transcurso de los días, hasta que el vació deja de ser tan doloroso y el sueño regresa, ese es el momento en el que tu odio hacia todo lo que te rodea se disuelve un poco ya que para el mundo no ha pasado nada.
El Azul de las cosas se perdió.
Tenza.

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